El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó el jueves 6 de agosto de 2026 los informes sobre una disminución de municiones clave durante la guerra con Irán y amenazó con largas penas de prisión a funcionarios que filtren información sobre las reservas de armas del ejército estadounidense.
Trump afirmó que Estados Unidos conserva “enormes cantidades” de municiones y que la industria de defensa continúa fabricando y enviando suministros a la región. También aseguró que el conflicto con Irán terminará “muy pronto”, sin presentar datos específicos sobre las armas disponibles.
Acusa a medios de difundir información traidora
Las declaraciones ocurrieron después de la publicación de informes sobre una reunión en Camp David, Maryland, en la que Trump habría exigido explicaciones al secretario de Guerra, Pete Hegseth, por la reducción de suministros militares. El mandatario habría expresado que se sentía engañado porque consideraba que el problema ya estaba resuelto.
En un mensaje difundido en Truth Social, Trump acusó a los medios de comunicación de divulgar “declaraciones traidoras” y afirmó que se buscaba a los responsables de las filtraciones. Añadió que se solicitarían largas penas de prisión.
Advierten presión sobre las reservas de misiles
Los reportes sobre el estado del arsenal señalan una presión creciente sobre los misiles guiados de largo alcance y los interceptores utilizados para la defensa aérea. Entre los sistemas mencionados se encuentra el Terminal High Altitude Area Defense, conocido como THAAD, del que se habría utilizado cerca de 80 por ciento de las reservas estadounidenses.
La disminución de suministros también habría comenzado a limitar las opciones militares de Estados Unidos en el conflicto. La preocupación por las reservas contribuyó a la cancelación de nuevos ataques contra Irán, pese a las advertencias previas de Trump sobre una ofensiva de mayor intensidad.
Trump sostuvo que las empresas de defensa construyen más plantas y fábricas que en cualquier otro momento de la historia del país. Sin embargo, sus declaraciones no incluyeron cifras detalladas sobre los inventarios de municiones ni sobre los plazos necesarios para reponerlos.
El intercambio público mantiene abierta la disputa entre la Casa Blanca y los informes sobre la capacidad militar estadounidense para sostener la guerra con Irán, mientras la administración busca contener las filtraciones relacionadas con la operación y las reservas estratégicas.
