Hiroshima conmemoró el jueves 6 de agosto de 2026 el 81 aniversario del bombardeo atómico que destruyó la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, en un acto marcado por las críticas del alcalde Kazumi Matsui a la disuasión nuclear y por el debate sobre el futuro de la política antinuclear de Japón.
Durante la ceremonia en el Parque Memorial de la Paz, Matsui advirtió que minimizar la inhumanidad de las armas nucleares y justificar el uso de la fuerza puede provocar ciclos de represalias capaces de conducir a otra tragedia como Hiroshima o Nagasaki.
La conmemoración ocurrió mientras el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi analiza sus políticas de seguridad nacional. La mandataria no descartó modificar la postura histórica de Japón, conocida como los tres principios no nucleares, de acuerdo con las necesidades de seguridad del país.
Los principios establecen que Japón no posee, no produce y no permite la introducción de armas nucleares en su territorio. Sin embargo, el país mantiene una alianza de seguridad con Estados Unidos y depende de su llamado paraguas nuclear frente a las tensiones regionales.
En su mensaje, el alcalde de Hiroshima cuestionó a las grandes potencias por continuar librando guerras y por presentar la posesión de armas atómicas como un mecanismo de disuasión. También pidió avanzar hacia la eliminación de estos arsenales y preservar el testimonio de los sobrevivientes, conocidos en Japón como hibakusha.
El bombardeo de Hiroshima ocurrió el 6 de agosto de 1945. La explosión y sus consecuencias provocaron alrededor de 140 mil muertes; tres días después, otra bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki, donde murieron aproximadamente 70 mil personas.
Japón anunció su rendición el 15 de agosto de 1945, con lo que terminó la Segunda Guerra Mundial. Los ataques atómicos siguen siendo objeto de debate histórico y político, mientras Hiroshima y Nagasaki mantienen sus ceremonias anuales como llamados a la paz y al desarme nuclear.
