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Slow Food México impulsa mercados y proyectos agroecológicos para transformar la forma de comer

Slow Food México impulsa una red nacional de productores, campesinas y campesinos, cocineras tradicionales, chefs, jóvenes, investigadores, consumidores y organizaciones sociales que buscan transformar la relación con los alimentos desde el territorio, la sostenibilidad y la soberanía alimentaria.

El movimiento, surgido en Italia a finales de la década de 1980, plantea que la comida no puede separarse del suelo, el agua, los animales, la biodiversidad, las comunidades y las personas que participan en cada etapa de la producción. En México comenzó actividades en 1999 y actualmente trabaja mediante mercados, fincas, colectivos gastronómicos y redes juveniles.

Una red que busca dejar atrás la idea de elitismo

Santiago Aguilar Gili, coordinador de comunicación y de los proyectos de Fincas, Baluartes y Arca del Gusto en México, explica que la organización ha impulsado durante los últimos años un proceso de regeneración para ampliar su alcance y reforzar su carácter activista y voluntario.

Ireri Origel Rodríguez, consejera internacional de Slow Food para México y Centroamérica, señala que la red se ha vuelto más diversa y territorial. La participación incluye a quienes producen alimentos, conservan semillas, mantienen conocimientos tradicionales, cocinan, investigan y promueven nuevas formas de consumo.

La organización sostiene que un alimento saludable depende también de ecosistemas sanos. Por ello, su trabajo coloca en el centro la salud del suelo, el cuidado del agua, la biodiversidad, la dignidad del trabajo campesino y el bienestar animal.

La participación de las juventudes crece en distintos estados

Sarah Castañeda Guerrero, integrante de la coordinación de la red de jóvenes, refiere que el proceso de reorganización iniciado en 2024 permitió reactivar la articulación nacional. La red reúne 45 comunidades activas en diferentes estados y trabaja mediante ocho ejes temáticos, entre ellos los pueblos indígenas, el cacao y el café, así como los Mercados de la Tierra.

El objetivo es que el movimiento no permanezca concentrado en la capital y que existan más vínculos entre personas productoras, transformadoras, agricultoras, cocineras y consumidoras. Esta conexión busca fortalecer economías locales y acercar alimentos de origen conocido a las familias.

La Remigia: pastoreo regenerativo y productos lácteos en Milpa Alta

Uno de los proyectos que forman parte de esta visión es La Remigia, iniciativa creada en 2014 por Adán Caldiño De La Torre, su familia y su equipo en San Salvador Cuauhtenco, Milpa Alta, Ciudad de México.

El proyecto trabaja con leche de cabra, vaca y oveja para elaborar quesos frescos, curados y untables, además de kéfir, yogur, mantequilla y leche fresca. Su enfoque se basa en el pastoreo regenerativo y en la comprensión de los ciclos biológicos de los animales.

Entre sus prácticas se encuentra el intercambio de nopales por estiércol con productores de la zona. Durante la época de secas, los animales aprovechan el líquido de la cactácea, lo que ayuda a reducir la necesidad de transportar agua en pipas.

Para Caldiño, la relación directa entre productores y consumidores permite conocer el origen de los alimentos y valorar el trabajo, el ecosistema y el bienestar animal que existen detrás de cada producto.

Mercados para comprar directamente a productores

Los Mercados de la Tierra ofrecen espacios para adquirir alimentos de pequeños productores y conocer alternativas de consumo local. En febrero de 2026, Slow Food informó que el Mercado Alternativo de Tlalpan y el Mercado Alternativo de Xochimilco se incorporaron a su red internacional, con productos de temporada, intercambio directo y actividades de educación ambiental.

  • Mercado El 100, en la colonia Roma Sur, Ciudad de México. Domingos de 9:00 a 14:00 horas.
  • Mercado Capital Verde, en el Parque de la China, Azcapotzalco. Domingos de 10:30 a 15:30 horas.
  • Mercado Alternativo de Tlalpan, en el Parque Nacional Bosque del Pedregal.
  • Mercado Alternativo de Xochimilco, en el Parque Ecológico de Xochimilco.
  • Mercado de la Tierra Toluca, en Santa Clara, Estado de México.
  • Mercado Mérida Norte, en Cordemex, Yucatán.
  • Mercado de la Tierra de Chiapas Tianguis Agroecológico, en el Barrio de Mexicanos, San Cristóbal de las Casas.

El mercado de San Cristóbal de las Casas se incorporó en abril de 2026 a la red de Mercados de la Tierra Slow Food. Se ubica en Avenida 16 de Septiembre número 23 y reúne productos locales, saludables y elaborados con prácticas sostenibles.

Fincas Slow Food: producción, educación y consumo local

Las Fincas Slow Food son proyectos agrícolas que utilizan métodos agroecológicos y que pueden vincularse con consumidores, cocineras, mercados y actividades de educación ambiental. La organización aclara que esta denominación no funciona como una certificación, sino como una forma de identificar iniciativas y facilitar el contacto directo.

  • Huerta Culhua, espacio de educación ambiental y reconexión con la naturaleza en Iztapalapa, Ciudad de México.
  • Granja Apampilco, cooperativa de hortalizas y productos lácteos agroecológicos.
  • Dalias y Julietas Tláhuac, dedicada al cultivo de flores comestibles.
  • Vale Verde, cooperativa de hortalizas agroecológicas en Tláhuac.
  • Finca Coralillo, proyecto de café agroecológico en Veracruz.
  • Finca El Chilillo, con producción de hortalizas y sistema agroforestal en el Estado de México.
  • Huertas Petricor, iniciativa de producción de huevos y verduras en Puebla.
  • Finca Cacayo, proyecto relacionado con el cacao en Tabasco.

Cocineras y cocineros también preservan los territorios

La Alianza de Cocineras y Cocineros Slow Food México reúne a restauranteros, cocineras y cocineros tradicionales, docentes, investigadores, panaderos, agentes gastronómicos y colectivos comunitarios.

Entre los proyectos y perfiles vinculados con esta alianza se encuentran Mujeres del Fuego y Gladys Espinoza, en Colima; Guardianes de Calpan, en Puebla; Mujeres de la Niebla, en Veracruz; Amigos de Sian Ka’an, en Quintana Roo; así como cocineras, chefs y docentes de entidades como Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Baja California, Campeche y el Estado de México.

Desde sus distintas prácticas, estas personas promueven ingredientes locales, preservan conocimientos culinarios, fortalecen economías territoriales y mantienen vivas expresiones de la cocina mexicana.

Los desafíos de la agroecología en México

La red enfrenta retos como el acceso limitado de pequeños productores a mercados justos, la falta de financiamiento y acompañamiento técnico para la transición agroecológica, el relevo generacional en el campo, la pérdida de biodiversidad agrícola y los efectos del cambio climático.

También plantea la necesidad de fortalecer políticas públicas y educación alimentaria para que más personas comprendan el impacto de sus decisiones de consumo. La propuesta de Slow Food México parte de una idea central: transformar la alimentación requiere cuidar, al mismo tiempo, el campo, las comunidades, la cultura y los ecosistemas.

El fallecimiento de Carlo Petrini, fundador de Slow Food, el 21 de mayo de 2026, marcó al movimiento internacional, pero sus integrantes mantienen activa la búsqueda de una alimentación buena, limpia y justa mediante redes locales y acciones comunitarias.