El Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional presentó 10 recomendaciones al Gobierno de México para regular cualquier eventual proyecto de fracturamiento hidráulico, conocido como fracking. Entre las propuestas se encuentra prohibir el aprovechamiento de yacimientos no convencionales en la cuenca de Tampico-Misantla y evaluar, bajo estrictos criterios técnicos y ambientales, las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos.
Las recomendaciones fueron expuestas el jueves 6 de agosto de 2026 durante la conferencia matutina realizada en Palacio Nacional. El comité planteó que cualquier decisión debe considerar la protección de los acuíferos, la biodiversidad, la densidad demográfica, la disponibilidad de agua y la participación de las comunidades ubicadas en las zonas de influencia.
Proponen priorizar agua salada y reciclar 75% del recurso
Una de las principales propuestas consiste en utilizar exclusivamente agua salada en los procesos de fracturamiento hidráulico, siempre que se compruebe que los depósitos profundos se encuentran hidráulicamente desconectados de los yacimientos que serían explotados y de las fuentes de agua dulce.
El comité también recomendó reutilizar y reciclar al menos 75% del agua empleada. Cada pozo podría requerir entre 50 mil y 70 mil metros cúbicos, por lo que se planteó aprovechar el agua de retorno o “flowback” y reducir la demanda de nuevas fuentes de abastecimiento.
Además, se propuso publicar de forma abierta el listado de aditivos utilizados, el volumen de agua empleado y el tratamiento aplicado a los fluidos y materiales generados durante las operaciones. La información podría concentrarse en una plataforma de consulta pública.
Consulta a comunidades y monitoreo independiente
Antes de iniciar cualquier actividad de producción, los especialistas recomendaron realizar consultas previas, libres e informadas a la población de las zonas involucradas. También plantearon incentivar la proveeduría local, el empleo regional y el contenido nacional en los proyectos que eventualmente fueran autorizados.
Otra medida consiste en establecer un monitoreo científico externo e independiente para verificar la integridad de los acuíferos, el balance hídrico, la actividad sísmica y la protección de los ecosistemas. El seguimiento tendría que mantenerse durante las distintas etapas de los proyectos.
José Antonio Hernández Espriú, investigador y director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, señaló que también deben reducirse los impactos superficiales asociados con la construcción de macroperas y la perforación de tramos verticales y horizontales. Asimismo, recomendó establecer planes dinámicos de prevención, mitigación, reciclaje y disposición adecuada del agua y de los materiales utilizados.
Evaluación técnica, económica y ambiental
Las propuestas incluyen elaborar una línea base hídrica y ecosistémica mediante el muestreo sistemático de ríos, arroyos, acuíferos, pozos y manantiales. Esta información permitiría comparar las condiciones ambientales antes, durante y después de cualquier operación.
El comité también planteó evaluar la viabilidad económica de los proyectos y comprobar la aplicación de tecnologías de menor impacto mediante pruebas piloto y pruebas de concepto. Entre las recomendaciones generales se incluye acelerar el desarrollo de energías renovables, impulsar la eficiencia energética, aumentar la producción nacional de gas natural convencional y eliminar la quema de gas asociado a la producción petrolera.
El grupo está integrado por 54 especialistas que analizaron durante varios meses las técnicas disponibles para explorar y extraer gas natural no convencional. Sus trabajos abarcaron el uso y tratamiento del agua, los impactos ambientales, sociales y económicos, la salud, la seguridad laboral, el ordenamiento territorial y la planeación energética.
