La histórica mansión de Trent Park, en Enfield, al norte de Londres, abrió al público el 21 de julio de 2026 como un museo que revela una de las operaciones de inteligencia más discretas de la Segunda Guerra Mundial: la vigilancia secreta de generales y oficiales alemanes capturados.
Durante el conflicto, los prisioneros fueron alojados en condiciones aparentemente cómodas dentro de la antigua residencia de la alta sociedad londinense. Sin saberlo, sus conversaciones eran captadas por micrófonos ocultos instalados en habitaciones, jardines y otras áreas de la propiedad.
Una mansión convertida en centro de inteligencia
Trent Park había sido uno de los lugares frecuentados por políticos, miembros de la realeza y personalidades de la sociedad británica durante las décadas de 1920 y 1930. Después de la muerte del político Philip Sassoon en 1939, la propiedad fue requisada y destinada a labores de inteligencia durante la guerra.
A partir de 1942, la mansión recibió a generales y oficiales alemanes de alto rango. Los registros citados en la información histórica del sitio señalan que entre 1942 y 1945 fueron recluidos allí 84 generales y 22 oficiales alemanes.
El trato buscaba generar un ambiente de confianza. Mientras los prisioneros convivían en los salones y recibían atención de sirvientes, equipos de escucha trabajaban en espacios ocultos de la planta baja y el sótano.
Los “oyentes secretos”
La operación contó con personas de habla alemana, muchas de ellas refugiados judíos que habían huido de la persecución nazi. Su tarea consistía en escuchar, traducir y transcribir fragmentos de las conversaciones mantenidas por los prisioneros.
La vigilancia formaba parte de una red de instalaciones británicas relacionadas con la obtención de información militar. Las conversaciones registradas en Trent Park ofrecieron datos sobre el estado de las fuerzas alemanas, sus planes y el desarrollo de nuevas armas.
Uno de los episodios más relevantes estuvo relacionado con los cohetes V-2. En marzo de 1943, una conversación entre los generales Ludwig Crüwell y Wilhelm von Thoma aportó detalles sobre armas capaces de alcanzar grandes alturas, lo que ayudó a que los servicios de inteligencia aliados dieran mayor prioridad al programa alemán de cohetes.
La información obtenida en Trent Park también contribuyó a identificar la importancia de las instalaciones de investigación alemanas en Peenemünde. Posteriormente, ese centro fue bombardeado por los Aliados en agosto de 1943.
Cables y conversaciones recreadas
Aunque los micrófonos fueron retirados después de la guerra, parte del cableado utilizado en la operación permaneció oculto dentro de la mansión. Algunos de esos elementos se conservan y se exhiben como parte del recorrido del museo.
Los visitantes también pueden conocer el funcionamiento de las salas de escucha y escuchar recreaciones de conversaciones interpretadas por actores. El recorrido combina la historia social de la residencia con el episodio de espionaje que permaneció en secreto durante décadas.
Entre los prisioneros recluidos en Trent Park estuvo el general Dietrich von Choltitz, quien llegó a la mansión en agosto de 1944. Las transcripciones conservadas muestran que las conversaciones abordaron asuntos militares, la situación de Alemania y crímenes cometidos durante el régimen nazi.
Con la apertura de Trent Park House of Secrets, la propiedad dejó de ser únicamente una antigua mansión londinense para convertirse en un espacio dedicado a explicar cómo la escucha clandestina y el trabajo de traductores e intérpretes aportaron información decisiva durante la Segunda Guerra Mundial.
