La medicina tradicional tibetana, conocida como sowa rigpa o ciencia de la curación, conserva prácticas desarrolladas durante milenios y actualmente se enseña junto con herramientas de la ciencia moderna en Xizang, China. En Lhasa, la Universidad de Medicina Tibetana forma a profesionales que mantienen estos conocimientos y los aplican en distintos espacios de atención y estudio.
El sistema está influido por el budismo, el ayurveda y la medicina china. Su visión de la salud parte del equilibrio de tres humores corporales: rlung, relacionado con el viento; mkhrispa, asociado con el fuego o la bilis, y badkan, vinculado con la tierra, el agua y la flema.
Una práctica basada en el equilibrio corporal
De acuerdo con esta tradición, la enfermedad aparece cuando los tres humores pierden su armonía. El pensamiento budista también relaciona el sufrimiento físico con la mente y con tres estados considerados perjudiciales: la ilusión, la codicia y la aversión.
El diagnóstico tradicional incluye una revisión detallada del pulso y la observación visual de la orina. Estos procedimientos forman parte de una concepción integral que considera los hábitos cotidianos, la alimentación y el estado general de la persona.
Plantas, dieta y terapias físicas
Los tratamientos pueden incluir cambios en la conducta diaria, dietas específicas y preparados elaborados con plantas medicinales que crecen en zonas de gran altitud. También se emplean terapias físicas como la moxibustión y los baños medicinales.
La medicina tradicional tibetana forma parte de los sistemas de medicina tradicional reconocidos y estudiados en Asia. Organismos internacionales han señalado la importancia de documentar sus prácticas, fortalecer la investigación y garantizar la calidad y seguridad de los productos utilizados.
Formación y continuidad cultural
La enseñanza especializada busca preservar los conocimientos médicos vinculados con la cultura tibetana y, al mismo tiempo, ampliar la preparación clínica y científica de sus profesionales. En 2026, instituciones de Xizang también han impulsado cursos de investigación clínica, transmisión de conocimientos clásicos y desarrollo de capacidades para el personal médico.
Así, el sowa rigpa continúa como una expresión de la herencia cultural del Tíbet, con prácticas centradas en la prevención, el equilibrio corporal y los cambios en el estilo de vida, mientras sus instituciones avanzan en la formación profesional y la investigación.
